lunes, 24 de octubre de 2011

RE (forma)NDO EL MUNDO de Vero Glezqui -11a Propuesta-



La artista tijuanense Vero Glezqui presenta su propuesta textil el próximo lunes 31 de octubre a las 7 p.m. Una instalación con tela, hilos, pedazos de mapas del mundo y botellas recicladas de PET, nos permiten una reflexión sobre el estado actual del mundo. Así mismo Vero presentará una serie de litografías e hilo que extienden la temática propuesta. '

La cita es en el Museo Textil de Oaxaca.

CARICIAS AsombraDAS de Ornella Ridone -10a. propuesta-








Fibras en acción
el textil performático de Ornella


Desde que configuramos el TC3, plasmamos en sus bases de trabajo, explorar las posibilidades espaciales del cubo de la escalera del museo. En esta décima propuesta del programa, de manera causal y como número unificador (diez es la primera unidad de dos cifras en la progresión numérica), se cierra un proceso creativo y se abre otro.

En las nueve propuestas anteriores pudimos reconocer las diferentes cualidades artísticas de respuesta ante la dimensión cúbica del TC3 con su función de tránsito y la conexión del primer piso con el segundo del edificio. En ellas los creadores trabajaron acentuando los siguientes aspectos: el espacio en una pared; la conexión de dos paredes; la condición espacial cúbica; la unión entre los niveles de la construcción; la nexo de todo el espacio, desde el primer piso, el descanso de la escalera, su continuidad con una pared lateral, y el pasamanos. También han estado presentes el énfasis en el techo como cielo muto entre el cubo y el segundo piso, así como el tránsito como condicionante en la mirada y en ello la apreciación de la obra.

En ocho de estas aproximaciones se ha planteado la percepción de la obra en el espacio por el visitante, privilegiando la vista. La mirada ha sido la forma de participación. Sólo en una se ha incitado a una participación corporal, a través de pisar el tejido.

En CARICIAS AsombraDAS de Ornella Ridone toda aquella persona que suba hacia el segundo piso, determinadamente interactuará con la obra. En esta situación aflora el carácter de actividad de la obra y el cuerpo como vehiculo de apreciación, que al unirse connotan el tono performativo de la propuesta. La obra de Ornella propone despertar sensaciones con el textil, de manera transitoria y con ello exaltar el sentido del tacto.

En la investigación artística de Ornella desde sus inicios ha estado presente el textil. Es una creadora actual que pinta, dibuja e instala, cociendo, anudando, tejiendo y bordando. Desde su formación como antropóloga su acercamiento a las comunidades indígenas de nuestro país le permitió familiarizarse y encantarse con sus textiles; aprendió a tejer en la Sierra de Oaxaca. Después se interesó por el espacio y en él coloco diferentes tejidos, explorando la relación del cuerpo y su desplazamiento entre ellos.

Más adelante se ocupó en bordar. Primero lo hizo con alfileres, una manera única de hacerlo y luego con hilo sobre prendas usadas abiertas para ver su estructura. Siempre buscando diálogos entre el textil y el cuerpo, como también sucede en las dos obras (en la pared) aquí presentes.

En la instalación CARICIAS AsombraDAS Ornella muy acertadamente, con mucha invención, conjuga las posibilidades del espacio con el encanto textil. Al subir por la escalera, en un momento del andar, nos propone dejarnos acariciar por las diferentes calidades de las telas y recordar o imaginar lo que el cuerpo despierte en la mente.

olgaMargarita dávila
curadora

domingo, 31 de julio de 2011

Pablo Llana - 9a propuesta-

Oaxaca desde acá (políptico) son traducciones de cuatro textiles de Oaxaca, realizadas con desechos de productos de consumo masivo, con envolturas y etiquetas cubiertas con resina. Tamaño 35 x 35 cm c/u. Fecha 2011.

Detalle de uno de los páneles del políptico, en el que se nota la marca de las etiquetas de productos, con la que está realizada esta pieza. La técnica es una invento de Pablo, le ha llamado pepenado por la similitud con la realización de las piezas textiles de San Pablo Tijaltepec. Son tiras de plástico plisado y luego cubierto de resina.

Huipil Fronterizo, pieza realizada con envolturas de porductos que una familia de Tijuana consumió en dos meses. Tamaño 2.50 x 2.82 mts. año 2011.


El trabajo del tijuanense Pablo Llana se nutre de la fuerza del oxímoron. De la figura retórica en la que se armonizan dos conceptos opuestos. De aquí su inquietante energía. De manera visual es muy atractivo y de fácil consumo. Son piezas llenas de color y formas que acarician la pupila. Al unir la visualidad con el uso del material y el título de la obra, se manifiesta un tercer nivel de apreciación, que revela el sentido conceptual y es entonces que se hace evidente la plena intencionalidad de su obra.


Veamos las piezas Huipil Fronterizo y Oaxaca desde acá, y comprendamos sus niveles. De entrada los títulos son extraños. ¿Cómo? ¿Qué no el huipil es del sur de México, o también se usa esta prenda en el norte? Con el título pareciera que Oaxaca esta en el norte, y no es así ¿o si? Aunque con tantos migrantes que han llegado a Baja California, que ya hay un Oaxaca en el norte.

Pablo enfoca a Oaxaca con Tijuana por sus lazos de identidad e interdependencia. Con un sesgo de ironía declara el lugar de uno en el otro y viceversa, poder pensar en algo así: ¿Cómo sería un huipil de la etnia de los tijuanos? o ¿Cómo serían algunos bordados en las manos de un tijuanense?

El huipil de Pablo es una pieza redonda, de expresión artística íntegra, en la que los sentidos manuales, materiales, visuales, críticos y sociales, están bien unidos. Está realizado con una trama de malla de gallinero, propia del lugar en el que crecen los "pollos", apelativo que se usa para las personas que cruzan a indocumentados a los Estados Unidos de Norteamérica, y una urdimbre hecha con los restos de productos comestibles de consumo masivo, etiquetas y envolturas de alimentos con valores nutrimentales altos en grasas y carbohidratos. Es una prenda fuerte, flexible y no fácil de portar, como lo es la frontera.

La obra bien cimentada en la forma y los materiales, junto con el título, apunta en uno de sus sentido conceptuales hacia la reflexión política. Agudamente indica las erizadas condiciones migratorias y económicas de trabajo entre el sur y el norte de los hemisferios americanos, en la situación global. En ellos, como un ejemplo, la mano de obra del sur, que va al estado de California EUA en gran medida desde Oaxaca, es mal pagada para quienes la realizan y con sobre ganancia para quienes la cobran en los mercados internacionales. La pieza alude a esta condición y conecta a estas ciudades, siendo Oaxaca un origen y Tijuana un espacio de tránsito, o de estancia por remanente, en este imbricado conflicto de intereses socio-económicos.

Al estar realizando el tejido con desechos de productos “truco”, porque cuestan carísimos en relación a la cantidad en volumen y de nutrición que aportan, enfatiza el quid de la obra: reciclar sentidos. Al re-utilizar estos materiales de productos de mentiras, propios del sistema post capitalista, acciona la capacidad conceptual de trascendencia. Al someter repetidamente una materia a otro ciclo de uso, incrementa los efectos de este, para así poder dislocarlo. Logra ir más allá de la gran mascarada de la estructura en la que vivimos, en la que hay una estrategia del dedo que se juega en la boca, en la que se dan muchas cáscaras y pocas nueces, en la que está llena de superficie-banalidad vs. claridad-esencia.

Huipil fronterizo en su lectura completa conlleva al valor de la astucia. Poco a poco, al ir uniendo los elementos que maneja, podemos develar y en ello asimilar la habilidad para evitar el engaño del sistema. La estrategia utilizada por Pablo es un juego con el ardid y el reuso; con una apariencia agradable, atractiva que embelesa, y la agudeza de ideas, nos brindan un sentido profundo de la existencia en los actuales rumbos del mundo. Con la maniobra de la inflexión, propia de la sociabilidad transfronteriza de Tijuana, hace evidente las capacidades y bondades en la relación SUR-NORTE.

Este mismo principio de perspicacia lo utiliza en la pieza Oaxaca desde acá. Un políptico realizado con el desecho de dulces y comida “chatarra”. Envolturas y papeles colocados a manera de la puntada de pepenado, siguiendo como patrón la imagen de bordados de diferentes huipiles oaxaqueños. De primer golpe visual, fascina el delicioso colorido y su plasticidad. Parecen como de azúcar cristalizada y al mirarlos se formula la provocación sensorial de un manjar suculento, se nos hacen “agua los ojos”. Pasado el rush de los sentidos, sigamos con la comprensión total de la obra.

Estos bordados contemporáneos, son emblemas de un doble mensaje; son una emulación yuxtapuesta, es decir, son copias de las formas del textil oaxaqueño hecho con materiales de desecho -¡qué mas fronterizo!-.

En el mensaje de ida, desde una lectura ortodoxa, se malinterpretarían como una mofa a la tradición y una falta de conocimiento y en ello de respeto, al proceso social-cultural de quienes a través de cientos de años han conformado un lenguaje textil. Desde otro alcance, el de vuelta, con una óptica actual, son una adecuada apropiación, muy inventiva y de revalorización.

Sin duda la segunda aproximación es más atractiva. Después de todo lo que hemos pasado como sociedad actual trastocada (en ideales) por el vuelco de la postmodernidad y los momentos paralelos en las “periferias” de tardo-retro modernidad, ¿cómo poder pensar en una condición cultural purista?

Con una concepción tijuanera, de una cultura de escasos 120 años, más con una intensidad de vida, una velocidad temporal de alcances, penetración y vibración máxima, la propuesta del políptico es de estudio, asimilación y provocación.

Pablo visitó Oaxaca hace unos meses, porque participó en la VI Bienal Internacional de Arte Textil Contemporáneo, y desde el aprendizaje, exploró sus texturas y expresiones culturales, y como casi todos lo que llegamos a Oaxaca por primera vez, se asombró. Adquirió textiles y objetos, así empezó a estudiar sus etnias y regiones. Se conectó y tomó fragmentos de algunos textiles, para a manera de composiciones pictóricas traducirlos a su propia cultura, a la de la transformación y el reuso de los materiales. Con ello le imprime a las formas textiles, otro carácter y sentido, ampliando su sentido de comunidad. Al re-trabajarlos con otro material, les advierte una identidad mayor.

Cuando Pablo regresó del sur a Tijuana, me dijo: “Wow ¡cuantas culturas¡ ¿y todas son Oaxaca?” Si, todos en algún momento de nuestra asimilación oaxaqueña hemos pasado por esas frases, nos hemos dado cuenta de las lejanías entre los Zapotecos del Istmo y los de la Mixteca y entre éstos y los Mixes, o los Triques; pero creo que no muchos, en lo personal, habían llegado a dilucidar y en ello a expresar, lo que Pablo vio e hizo como formas de unión en el estado. Y lo dice sencillo, en la factura de su bordados, hechos con los productos transnacionales, como Coca-Cola, Sabritas, Bimbo o los dulces Hershey´s, pues en ellos hay una identidad común.

Y es que al viajar por Oaxaca (como por muchas partes del mundo), encontramos en casi todas las tienditas de abarrotes, por más alejadas y enclavadas en la sierra que estén, el nuevo imperio del consumo global. Duro, pero así es. Así también vemos en las comunidades y a través de todo el estado de Oaxaca (a diferencia de muchas partes del mundo) comales, metates, milpas, tamales y tortillas.

Observemos y pensemos más allá. Oaxaca desde acá es también una manera de desemblematizar a Coca-Cola y otros imperios mercantiles; al estar hecho el políptico con materiales reciclados de éstos productos, sobre las imágenes de cuatro textiles de Oaxaca, le restan el valor de sometimiento y explotación, porque le imprimen un valor estético, realizado por la tradición. Y dejan de ser un anuncio de consumo para ser objeto de belleza y conciencia.

Si, que única y bonita es Oaxaca unida con Tijuana

olgaMargarita dávila -curadora






lunes, 11 de julio de 2011

Invitación a la presentación de Pablo Llana

Próximo Jueves 21 de Julio a las 7 p.m. en el Museo Textil de Oaxaca




El trabajo del artista tijuanense Pablo Llana se nutre de la fuerza del oxímoron. De la figura retórica en la que se armonizan dos conceptos opuestos. De aquí su inquietante energía. De manera visual es muy atractivo y de fácil consumo. Son piezas llenas de color y formas que acarician la pupila. Al unir la visualidad con el uso del material y el título de la obra, se manifiesta un tercer nivel de apreciación, que revela el sentido conceptual y es entonces que se hace evidente la plena intencionalidad del su obra.

Pablo visitó Oaxaca hace unos meses, porque participó en la Bienal Textil, desde el enfoque del aprendizaje exploro sus texturas y expresiones culturales, y como casi todos lo que llegan a Oaxaca por primera vez, se asombró. Adquirió textiles y objetos, también empezó a estudiar sus etnias y regiones. Se conecto con sus bordados y tejidos y tomo fragmentos de algunos textiles para a manera de composiciones pictóricas traducirlos a su propia cultura, a la de la transformación y el reuso de los materiales. Con el desecho de dulces y comida “chatarra” tejió un huipil. Y con envolturas y papeles colocados a manera de la puntada de pepenado, siguiendo como patrón la imagen de bordados de diferentes huipiles oaxaqueños, hizo bordados contemporáneos. Con esta manera de trabajar las imágenes le imprime a las formas textiles, otro carácter y sentido, ampliando su sentido de comunidad. Al re-trabajarlos con otro material, les advierte una identidad mayor.

Mónica Leyva - 8a propuesta



Fervor de vida: textiles que crecen

Mónica Leyva es de Gauadalajara, Jalisco. Es comunicóloga de formación académica y artista de corazón. Aunque de pequeña su abuela le enseño a tejer, fue a partir de un curso que tomó en Londres, en City Lit en el área de bordados experimentales, que comenzó a trabajar con ese medio y a reconocerse como artista. De regreso a México creó piezas que contenían la imagen religiosa de la Virgen de Guadalupe, mismas que regaló como “bendiciones”.

A partir de su proceso de investigación expresiva con las fibras y su manera de aplicarlas, junto con su interés temático, fue que desarrolló un collage textil, con hilos, lana, aplicaciones, papel y plástico.

Durante un tiempo, en estas piezas predominó la narrativa de la imagen del corazón, como símbolo religioso y de la entrega amorosa en la cultura popular. El destino de estas piezas dejó de ser una dádiva, pasando poco a poco a ser objetos de intercambio económico, así como del interés del circuito de las contemporaneidades visuales.

Poco a poco se alejó de las imágenes votivas, para seguir hacia la representación de su alrededor en retratos de amigos, paisajes y objetos cotidianos. Después se le presentó el sentido de abstracción en el que interviene y desarticula un guante, encontrando y dejando como impacto estético, el valor puro del material, la esencia del textil, las fibras.

A partir de 2004 desarrolla el textil en la tercera dimensión. Realiza intervenciones para sitio específico e instalaciones para museos y galerías. Lejos de la narrativa figurativa, acerca y provoca al espectador hacia la experiencia pura del material, a dejarse estar entre hilos, tela y fibras.

Es siguiendo su ímpetu natural, escuchando su interior, asunto muy natural en Mónica, que se le presenta su gran otro paso, en su andar-arte: el textil vivo. Como la pieza estaría en el exterior, a la intemperie, y le llovería, recordando su infancia, las clases de biología y con la intención de hacer que la pieza estuviera viva, en el interior le coloco semillas. Así se da que el textil germine y con ello las fibras de la naciente planta, se entremezclan con las fibras de algodón o lana y nos permiten recordarnos desde otro lugar: que nosotros somos un textil. Es decir, somos tejido que camina, textiles vivos, en constante transformación.

ARA a San Isidro es la primera pieza que Mónica exhibe en Oaxaca. En ella combina su trayectoria. Presenta un gran lienzo collage con la imagen de San Isidro Labrador y un objeto intervenido hacia la germinación.

En marzo de este año Mónica hizo un viaje a Oaxaca para preparar su pieza para el TC3, tenía que ver el espacio, sentir el clima y conseguir hilos de lana para la obra. En esa ocasión conoció a Beto Ruiz, artista y tejedor contemporáneo de Teotitlán del Valle, quien le contó la historia familiar en relación al cultivo del campo, con una relación muy intensa con San Isidro, patrono de la agricultura.

De vuelta a Guadalajara, conmovida por la historia de la familia de Beto e inquieta por las crisis sociales por las que transitamos actualmente en el mundo, en las que las cuestiones de trabajo, el sistema capitalista y su explotación en la producción de alimentos, su calidad y los transgénicos, nos traen de cabeza, se propuso realizar un comentario muy a su manera: entusiasta, colorida, fibrosa y viva.

Es así que la pieza presente en esta octava propuesta del Cubo Textil Contemporáneo, nos convidan a disfrutar de un San Isidro actual, hecho con parches de diferentes telas, como comentario de reciclaje, y con bordados libres, fuera del canon de repetición inflexible, que nos alinea y aprisiona la mirada en una sola forma de ver. El bordado de Mónica es abierto, libre, sencillo y ordenado de otra manera respecto al tradicional. Quizá nos transmita agitación y de entrada no nos agrade, esto quizá porque mueve nuestro sentir hacia lo que conocemos, el bordado tradicional que tiene otros lineamientos estéticos. Pero si miramos con atención, reconoceremos equilibrio en la composición, orden en el acomodo de los elementos, riqueza en los materiales y un colorido amable y agradable a la vista.

De igual manera el Machete Germinado, la otra parte del TC3, que completa la participación de Mónica, nos invita a pensar, ¿Qué es esto?, ¿Es esto un textil?, ¿Por qué es arte? Y como pistas, les acerco algunas ideas como punto de partida, para que se respondan, si es que se hicieron estas preguntas. Un machete es una herramienta para trabajar el campo, para abrir camino. El textil es un entramado de fibras. El arte es un sistema de conocimiento para provocar en quien lo aprecia inquietud, deseo, apreciación, transformación y conciencia.

Para mí, en mi apreciación y disfrute, el TC3 de Mónica es una muy buena combinación de religiosidad, conciencia crítica social y agradables estímulos visuales. Propositivo en sus ideas sobre el textil y el arte contemporáneo, ya que nos acerca a ambos de una manera viva. Nos agita, un poco, asunto que nos permite quitarnos ideas fijas, nos airea y ventila viejos conceptos, para atraparnos en un brote orgánico, hacia la esperanza y la devoción por lo vital, la tierra, la lluvia, las fibra, el trabajo, las tradiciones y la fe, que unidos nos dan alimento y cobijo.

olgaMargarita dávila – curadora


a




martes, 3 de mayo de 2011

8a propuesta - Mónica Leyva

Jueves 5 de Mayo, 6:00 pm

Museo Textil de Oaxaca
Hidalgo #917 esq. Fiallo, Centro

miércoles, 6 de abril de 2011

7a propuesta Xavery Wolski




No hay cielo sin un Dios

Alaska

El cubo como Re-ligare

En esta séptima propuesta en el TC3 el artista Xavery Wolski aprovecha el espacio aéreo que contiene el cubo (de la escalera) para disponer su intervención. Se vale de la suspensión, como herramienta central de la pieza. Esta conlleva a la levedad, al movimiento y al aire como dispositivos a interactuar con nuestra percepción de la obra. Wolski nos propone mirar los tejidos hexagonales -formas arquetípicas, que bien se conectan a los objetos hechos por los Coras, también recubiertas con hilo- para estimular los sentidos y para que en este impacto estético nos sacudamos desde adentro y se nos despierte el alma, conectándonos con nuestro cielo para elevar una oración y quizá pedir por que cese toda la barbarie en la que estamos viviendo.

Con un lenguaje artístico plenamente abstracto en el que la forma y el color son los elementos sensuales de comunicación y con el título Un cielo para cada uno, como su liga conceptual – temática, es que podemos comentar que esta obra es como un altar a la libertad de creencias (ya que no hay imágenes reconocibles), en el que se despliegan plegarias, que flotan como los deseos murmurados por cada uno de nosotros.

Xavery cuidadosamente amarró el hilo, lo tejió sobre las estructuras hexagonales de alambre en tres tamaños diferentes. Hizo de cada una de ellas un objeto único, uno para cada uno de nosotros. Algunas son de color negro, otras morado, otras son la combinación de los anteriores, y unas más intercalan el naranja, verde, rosa, rojo, y blanco. En la disposición de los objetos en el espacio del cubo podemos darnos cuenta que hizo de ellos dos grupos. Si percibimos con atención, podemos apreciar, utilizando la figura de espejo, que uno de los grupos es el reflejo del descanso de la escalera y el otro el de las escaleras. Acertada figura poética, Lo que es arriba es abajo. Dado que el espacio en el que esta colocada la obra es en esencia de su función transitable, el significado total de la obra, es la vinculación cielo-tierra, es decir no hay una fuerza superior, una inmensidad universal, un Dios; si no hay un humano, un creyente, un ser vivo, que lo reconozca y que le de sentido en su cotidiano andar, en sus pensamientos e intenciones de anhelo, fe y transformación. Es por ello que en esta ocasión, en el Cubo Textil Contemporáneo, podemos arrobarnos y religarnos con aquello que dignificamos, creemos, y hacer una oración con ello.

olgaMargarita dávila – curadora

lunes, 21 de marzo de 2011

7a propuesta Xavery Wolski - 25 marzo 2011


El reconocido artista polaco de nacimiento, residente en México desde hace 20 años, presentará su instalación para sitio específico, el próximo viernes 25 de marzo 2011, a las 6.30 p.m. La pieza lleva por título Un cielo para cada uno, está realizada con alambre e hilo y plantea una intervención aérea en el espacio del cubo textil contemporáneo, en la que el color, el movimiento y la yuxtaposición óptica de los elementos, generan en el espectador una experiencia de liviandad e infinito.

lunes, 31 de enero de 2011

sexta propuesta TC3, Jaime Ruiz


Registro móvil

formas primitivas+flexibilidad/volúmen+desplazamiento+deconstrucción

Jaime Ruíz estudio la licenciatura en diseño gráfico, en ella se familiarizó con el programa de computadora 3Dmax (modelado en tercera dimensión). Cuando hacía los ejercicios que le pedían en sus clases, le llamó la atención la malla poligonal con las que se hacen los "renders" (modelado acabado). Se cuestionaba sobre ella como una naturaleza de construcción en el espacio digital.

Jaime tiene 25 años, desde hace tres años hace gráfica y desde hace cinco ha dibujado con un enfoque serio. Hace un año y medio inició el programa de profesionalización artística CEACO, en el que ha confrontado sus visiones en relación al arte y le han motivado a cuestionarse la naturaleza de sus investigaciones artísticas y a consolidar sus ideas, para aproximarlo al quehacer del arte hoy.

En la serie de trabajos mas reciente, Ruiz ha estado trabajando sobre las formas primitivas, inspirado en las que usó en el programa de computadora, mencionado antes. En estas buscó traducir a la vida física el principio constructivo del “render”, es decir pasar de la realidad digital a la realidad matérica y con ello conectar dos tecnologías en un mismo momento.

Para lograrlos empezó a tejer y a envolver objetos con el textil. Después quitó el objeto, y la malla como contenedor espacial pero sin rigidez, se convirtió en una abstracción del mismo.

De ahí se enfocó en las ideas generadas: la flexibilidad del espacio y las posibilidades volumétricas de los objetos en el momento de traducir su contorno en algún material suave.

La intervención realizada en caucho suave que se presenta en el TC3 está en proceso de experimentación en relación al espacio y a la forma de la circulación del cubo. Es decir, la escalera es usada como forma de registro.

Jaime se cuestionó la esencia del cubo, después se respondió al encuentro de la escalera con forma básica del mismo, ya que es lo que conecta un nivel del museo con el otro, y finalmente lo utilizó como su motivo de trabajo. Lo que hizo fue tomar las medidas de la escalera y duplicarla en malla tejida, ya que en esta ocasión no podía envolver al objeto, como en las otras piezas que anteriormente había hecho.

Luego empezó a proponer maneras de integrarlo en el espacio, tomando en cuenta una idea más: el desplazamiento, a manera de desfasar el cubo “suave” dentro del cubo. Primero llegó a la propuesta de suspenderlo a manera de techo sobre la circulación de la escalera, así los que la transitamos de un piso a otro del museo, podríamos entrar a un espacio de translación en el que el piso es el techo. La idea no le convenció y siguiendo el criterio de cuestionamiento logró la presente instalación.

¿Qué tal si cambio el sentido formal original? ¿Puedo cambiar los elementos y posiciones del cubo? ¿Cómo incluyo al otro? ¿Puedo abrir el espacio de significado a la interacción personal, al detonante en cada transeúnte?

Movió sus ideas, cambió el sentido y deconstruyó los elementos básicos del cubo. Agita la superficie geométrica y le quita su aspecto real y la pronuncia en sus capacidades escultóricas y poéticas.

olgaMargarita dávila - curadora

Las piezas presentes en el Cubo Textil Contemporáneo estarán en exhibición del 28 de enero hasta el 20 de marzo, 2011.

viernes, 24 de diciembre de 2010

6a. propuesta Jaime Ruiz Martínez - Enero 28 2011


El día de mañana 26 de enero comienza la instalación en donde el  jóven artista Ruiz Martínez hará una propuesta en torno al volúmen del TC3, realizada con caucho. Desde hace unos meses Jaime viene trabajando sobre la flexibilidad del espacio y las posibilidades volumétricas de los objetos en el momento de traducir su contorno en algún material suave. La intervención en el TC3 esta en proceso de experimentación.

lunes, 18 de octubre de 2010

quinta propuesta. Ocupante/ Joel Gómez




27 de octubre 2010. 6.30 p.m.

La idea de la intervención es materializar la experiencia espacial del espectador con el andar en la escalera, apuntando a transformar la manera en que percibimos el sitio.

Con la intención de que al transitar el lugar se involucre al transeúnte en un diálogo entre las formas orgánicas del poliflex y la geometría del cubo, el artista provoca una experiencia, que más allá del formalismo y de la estructura, detonen una percepción poética e individual del momento en que se esta.

La propuesta de tejido con manguera, transforma el sentido del material, de ser un elemento de construcción oculto y de aplicación comúnmente lineal, a ser un elemento de visibilidad en formas curvas, con un impacto estético. Así mismo, en esta obra esta presente la idea de ser un elemento invasor, tipo parásito, en el espacio del Museo.

aquí un avance del trabajo.















miércoles, 8 de septiembre de 2010

cuarta propuesta. Atracciones Perturbadoras/ Mariana Gullco






















Desde que conocí el trabajo de Mariana hace ocho años me llamo la atención su capacidad para articular los desechos de una manera atractiva e inquietante a la vez; suaves bolsas de te usadas, cocidas entre si para hacer un vestido. Hermoso atuendo, que agradable es estar cubierta con fibras naturales recicladas, socialmente es correcto y responsable con el ambiente. Pero al mismo tiempo, que rara sensación; ya que me hizo pensar en todo lo que desechamos que pudiéramos reutilizar: que pena tanto desperdicio.

Lo que tiramos a la basura, lo que “ya no sirve”, que en muchas ocasiones ni siquiera tiene un desgaste total, dice mucho de lo que somos y en lo que estamos sustentados; una contradicción, porque al tirar algo que no esta extenuado, hay una falta de valor de la materia, es consumir por consumir. ¡Uy¡ que valiente actitud, esta cultura que hemos construido para genera toneladas de desperdicios, que mas pronto que tarde, nos ahogarán, si es que no los lanzamos al espacio, je, je. ¿No les parece una actitud de auto-destrucción total?

En el comprar, medio consumir (porque no extinguimos y destruimos la materia ) y tirar, cuánto de valor dejamos por el camino. Y es aquí en donde el trabajo de Mariana hace un acento. De entrada nos hace re-pensar en la palabra desperdicio, ya que hacer un vestido con bolsas de te, con algo que se iba a tirar, le cambia el sentido a el principio cultural en el que nos movemos. La palabra “desperdicio” enclava un gasto inútil, y al utilizar la materia que se iba a despreciar y re-utilizarla, le compone su capacidad de emplear, le reconstituye en su valor pleno de materia y con ello nos reunifica con la sencillez, la sobriedad, lo esencial, con recuperar el valor de la materia, de lo que estamos hechos.

Hace tres años que me reconecté con Mariana, nos encontramos aquí en Oaxaca, ella vive acá desde hace cinco años, tiempo que lleva trabajando con diferentes procesos textiles. Al llegar desarrolló la beca de Jóvenes Creadores del FONCA, con ello empezó a identificar, reconocer y experimentar con las artesanías tejidas desde una perspectiva contemporánea. Y me parece que con esa experiencia vivida, es que le ha permitido formular el principio en que trabajan estas dos piezas que presentamos en el Museo, sobre todo Trama (la obra de color negro): conectar dos opuestos, atraerlos y en ello generar una tensión inquietante, que nos mueva de la aparente “tranquilidad” social y que nos provoque la reflexión y en el mejor escenario, teniendo suerte, nos lleve a la acción.

Desmenucemos, por un lado esta el principio manual y por el otro el material.


Después de su investigación en las piezas de Te (por llamarlo así), en las que llega a la esencia de la materia, sigue; y enfocada en su trabajo, la pregunta natural es, y ¿qué hacemos?, pues materializamos con las manos y lo primero que hacemos es textiles, son cosas utilitarias, que nos ayuden en nuestro andar, cubrirnos de la erosión del clima cuidándonos la materia, otras para a guardar cosas y mantenerlas o moverlas de lugar. Pero en la sociedad post-industrial en la que vivimos, estamos lejos de ese principio de obrar. Hacemos materia para ser desperdicio, qué, qué, qué????¡¡¡¡¡ Absurdo total. Las bolsas de basura las producimos para ser tiradas. Esto es porque pensamos que hay cosas que no sirven. Y claro pensarán en los desechos orgánicos, los pedacitos de cosas que no alcanzamos a comernos, esos NO SON BASURA, son materia que nutre la tierra en la que crecen las próximas verduras que nos comemos. ¿Y los envases de leche?, tampoco son basura, son material que sirve para la auto-construcción, y así podemos seguir y seguir…piensen.

El presente trabajo de Mariana nos apunta a esa dirección. Nos ha llevado más a fondo de lo somos y andamos. Desde ahí le interesa, como notamos en las piezas que presenta, la tensión conceptual y material entre componentes industriales diseñados para ser desechados y el trabajo manual, cada vez más desplazado, excluido y desvalorado en la imperante sociedad consumista.

¿Qué nos esta pasando como sociedad post-industrial?, ¿Qué hacemos con los desechos que producimos?, ¿Cuáles son los materiales más amigables con la naturaleza?, ¿Qué interese hay en los mecanismos de poder, que nos han conducido a la producción de un auto atentado? ¿Cómo funciona la mediatización para que la masa prefiera productos altamente tecnologizados a los naturales? son preguntas que Mariana entreteje en sus recientes obras, para colocarnos en primera fila y asimilar de manera estética nuestra sombra, como dice el gran escritor japonés Tanizaqui “Lo bello no es una sustancia en si sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra.”

La sombra como el espacio en el que no nos vemos luminosos, esa que se mueve con nosotros todo el tiempo, nuestra fiel acompañante. La que producimos naturalmente, que esta estipulada en el contrato de estar vivo bajo el sol. Esta es la que Mariana despliega como elemento en el espacio del cubo, pero lo hace de distinta manera, la fuente de luz (metáfora del sol) viene del suelo. En ello hay otra posición. Todas las cosas hacen sombra, pero no todas tienen conciencia de ello. Al cambiar la posición de la luz, alude a nuestra capacidad de pensar y darnos cuenta. De ser una sombra natural, la revierte a una sombra hacia arriba, hacia el cielo, hacia la bóveda celeste, para colocarnos ahí en una sombra de aprendizaje en relación al cosmos.

olgaMargarita Dávila

curadora


domingo, 29 de agosto de 2010

jueves 2 de septiembre, cuarta propuesta Cubo Textil Contemporáneo


El Museo Textil de Oaxaca le invita a la presentación del trabajo de Mariana Gullco en el

TC3




El jueves 2 de septiembre a las 6 p.m. se llevará a cabo la charla con la artista, en la que presenta su trabajo, para dar contexto a la pieza presente en el Cubo Textil Contemporáneo, misma que estará hasta el 17 de octubre de 2010.

lunes, 19 de julio de 2010

tercera propuesta Alberto Ruiz


del jueves 15 de julio al 29 de agosto del 2010





Un Traductor OaxaCaliforniano

Alberto Ruíz es quizás uno de los primeros exponentes de la siguiente generación de artistas oaxaqueños, en la avanzada del arte contemporáneo en México.

Ha sido tradición en los jóvenes de “provincia” salir de sus lugares de origen para estudiar y formarse, buscando en las grandes capitales la realización de sus sueños. Cada disciplina de estudio tiene su “meca”, en el siglo XX y hasta los años sesenta fue París; todo zagal con inquietudes de artista quiso ir a la ciudad luz a buscar la bohemia e intelectualidad famosa desde Las Vanguardias. En el caso local, el maestro de maestros Francisco Toledo no fue la excepción, por el contrario, es todo un hito. En su tiempo no había en Oaxaca estudios profesionales de calidad, solo “la capital” ofrecía San Carlos y La Esmeralda para formarse como “verdaderos artistas”. Pero ya era una referencia la carrera de Diego Rivera y Rufino Tamayo, quienes se abrieron mundo viajando a la mítica ciudad de la Torre Eiffel. El circuito del arte en la Época Moderna, era París y Nueva York.

Beto, como le decimos todos sus cercanos a Alberto Ruíz, nació en Teotitlán del Valle en 1979, de familia de tejedores, de nato le viene en la sangre. En 1998 decide irse al norte, una hermana vivía en Tijuana. “Buscaba salir del pueblo y conocer otros lugares”, relajado y sonriente dice Beto. Las inquietudes por la artes plásticas estaban en su mira y ya se decían cosas del movimiento artístico de Tijuana; al poco tiempo de llegar se inscribió en los talleres de la Casa de la Cultura y en las legendarias clases del Maestro Chavez Corrugedo en el taller de la Universidad Autónoma de Baja California, quien ha sido el formador de las bases técnicas en inquietos jóvenes en los últimos 30 años. Después en el 2000 se hizo el aprendiz de sol y sombra del maestro López Losa, en sus estancias en Tijuana. En el 2002 tomo cursos en el PROPAVIS en donde conoció al artista venezolano Carlos Zerpa, maestro del performance y del ensamble. Más adelante es el coordinador de Taller de grabado del artista Oscar Ortega, en donde se amigó con Jaime Ruíz Otis, Daniel Ruanova, Enrique Ciapara, Mely Barragán, César Hayashi y muchos otros que hoy son los más destacados artistas de la ya reconocida Art Scene de Tijuana, misma que en el 2002 la revista Neewsweek nombrara como una de las ocho nuevas capitales del arte contemporáneo.

En los diez años en que Beto vivió en Tijuana, produjo varias piezas convencionales, en su mayoría de gráfica, pero sobre todo desarrolló una aproximación a la cotidianidad, a la ciudad y a su proceso creativo. Vivía y tenía su taller en el centro de la ciudad. Por las noches caminaba y se encontraba los más inusuales objetos, - es común que los negocios y personas saquen su basura, como en muchas ciudades gringas en las que se tira todo lo que “no sirve”. Poco a poco fue reconociendo su afición por pepenar las historias de la gente, en libretas de colegio, carritos del súper descompuestos, pedazos de figuras de yeso, bolsas de plástico, entre otras cosas. En palabras de Beto “La basura es el ADN de la sociedad”.

De tiempo en tiempo le entraban las ganas de tejer, recordaba su casa y a su gente, el impulso brotaba. Así de los objetos que recolectó improvisó con unas maderas y unos clavos, un telar y con las bolsas de basura, las recortó e hizo unas fibras de plástico. De manera aleatoria tomaba una tira y luego otra y otra, al tiempo se dio cuenta que el “desorden” de color y el azar en el que aparecían letras y signos, daba una estética de su agrado, resultando un tapete único.

De muy chavo, Beto veía a su comunidad tejer, y siempre les preguntaba por qué repetían una y otra vez el mismo tapete. Sus familiares le explicaron de la tradición, de los códices, de los diseños de antes. Cuando en 1999 en su primer regreso de Tijuana a Teotitlán, tejió un tapete con todos los hilos sobrantes que se encontró, fue una respuesta al impacto del ritmo, del detritus consumista y del contraste de aquella ciudad.

En una ocasión, de vuelta en Tijuana, el dueño de un bar recién abierto le pidió que le hiciera algo para su lugar, algo distintivo. Simón le dijo El Beto, ¿qué tienes?, lo llevó al sótano y le enseño cosas, acumulaciones de objetos, entre ellos una enorme bolsa de corcholatas. Y de una Beto le dijo: “Te hago el letrero para arriba de la barra: un tapete de corcholatas”. Si curioso, ¿cómo tejer con algo rígido?, que dificultad. Bien le decía su amigo Ruíz Otis, “pero para qué te la complicas, una madera y en el centro de cada corcho un clavito y listo”. Más nada, Beto quería tejer, fueron los colores y el montón del mismo objeto los que le atrajeron y no le importó tener que hacerle cuatro agujeritos a cada corcholata y de cada uno hacer un amarre. Le gustó ver como se formaban diferentes juegos de color y los espacios que se formaban entre cada elemento. Afirmó su propósito de crear, jugar vitalmente, teniendo el azar y el fluir como principio.

En el 2008 se regreso a Oaxaca, la intensidad vivida necesitaba procesarla. A su vuelta trae consigo desechos de la maquiladora. Circuitos electrónicos defectuosos que se usarían en televisiones, computadoras, dvd’s y otros equipos. Asombrado los observa y observa. Finalmente encuentra que hacer con ellos. Son los nuevos códices de la actual civilización, hay que verter la nano tecnología en algo familiar. Teje un tapete de lana, reproduciendo lo que ve en ellos. Quiere traducir el circuito en algo natural y conectarlo con una tradición ancestral, al igual que sus antepasados, debe registrar la cosmovisión y la vida cotidiana del tiempo que le toco vivir.

Alberto Ruíz traspasa la tradición local, tanto de su comunidad textil como la de los artistas plásticos. A los primeros le da la posibilidad de otros temas y sentidos de ser tejedores. A los segundos les consolida otras rutas de formación y aprendizaje, ensancha los caminos, une las “periferias”, va más allá del poder centralista de “la capital” para consolidar las nuevas estrategias y prácticas artísticas de la glocalidad.

olgaMargarita Dávila

curadora